Plat, la esencia de la proporción

La mesa de centro Plat de Meddel nace de una idea tan clara como exigente: cuando el diseño se depura hasta lo esencial, la proporción lo es todo. A primera vista, Plat parece una mesa sencilla. Líneas limpias, geometría pura, ausencia de artificios. Pero basta detenerse un instante para entender que su fuerza no está en lo evidente, sino en el equilibrio preciso entre volúmenes, materiales y silencios.

Un diálogo entre volúmenes

Plat se compone de una tapa de mármol que descansa con naturalidad sobre un cubo central, también de mármol. Dos piezas, un solo material, una conversación constante entre peso y ligereza. El cubo actúa como núcleo estructural y simbólico: es el centro físico de la mesa y, al mismo tiempo, el punto desde el que se ordena todo el conjunto. Nada sobra, nada falta. Cada medida ha sido pensada para que la mesa dialogue con el espacio sin imponerlo, pero sin pasar desapercibida.

El centro del espacio

Es una mesa concebida para ocupar el centro del salón y, inevitablemente, el centro de las miradas. Plat no busca protagonismo estridente; su presencia es serena, casi arquitectónica. Es ese tipo de pieza que estructura el ambiente, que da coherencia al entorno y que eleva el espacio sin necesidad de levantar la voz. Un clásico contemporáneo que no responde a modas, sino a una manera de entender el diseño como algo atemporal y honesto.

Mobiliario con alma

En Meddel creemos en el mobiliario con alma, en las piezas que se sienten tanto como se miran. Por eso la piedra natural es esencial en nuestra forma de entender la vida y los espacios que habitamos. El mármol de Plat no es solo un material noble: es memoria geológica, tiempo comprimido, naturaleza convertida en superficie. Cada veta es única, irrepetible, como lo son los hogares que la acogen.

La naturaleza como coherencia

La naturaleza es nuestra fuente de coherencia, de mentalidad y de vida. Nos enseña proporción, equilibrio y respeto por lo esencial. Plat es una traducción de esa filosofía: una mesa que invita a detenerse, a reunirse, a compartir. Una pieza que no necesita explicación porque se entiende desde la calma. Porque cuando el diseño es honesto y el material es verdadero, el resultado trasciende la función y se convierte en parte de nuestra forma de vivir.