El diálogo entre materiales nobles
Dos bases de mármol sostienen la esencia de la pieza. Su presencia es firme, serena, casi escultórica. El mármol, con sus vetas únicas y su tacto frío y mineral, habla de tiempo, de materia que ha aprendido a ser bella sin artificios. Sobre ellas descansa —con ligereza inesperada— una superficie de cristal en forma de U invertida que apoya directamente en el suelo. Transparente, sutil, casi etérea, el cristal permite que el mármol respire y que la luz atraviese la pieza, creando reflejos cambiantes a lo largo del día.