La estantería Maya representa una síntesis entre robustez y aire, entre la presencia pétrea y la sensación de que los objetos flotan en el espacio. Diseñada por Joaquín Moll para Meddel, esta pieza surge de una columna vertical de mármol que asciende con dignidad, abrazando el vacío en su lado opuesto donde baldas horizontales parecen desafiar la gravedad.
Aquí, el mármol travertino se convierte en eje estructural y poético, una materia que no se oculta sino que cobra protagonismo, aportando textura, historia y su propia narración visual a cualquier interior.
Maya explora con maestría el equilibrio entre peso y ligereza. La columna lateral, firme y sólida, actúa como base que sostiene los estantes suspendidos casi sin esfuerzo, evocando un gesto escultórico más que un mero sistema de almacenamiento.
Este diálogo íntimo entre material pesado y vacíos aireados hace que cada balda, además de funcional, se perciba como una pausa visual: un ritmo de líneas que invita a la mirada a viajar y descansar.
La elección del mármol no es accidental: es una celebración del tiempo que este material lleva gestándose, de sus vetas y matices que solo la naturaleza puede tejer.
En Maya, la piedra no es superficie, sino protagonista. Su textura natural, su temperatura, su carácter orgánico generan una conexión sensorial con quien la observa o la toca, aportando alma al espacio y autenticidad a los objetos expuestos.
El contraste entre la vertical robusta del mármol y las repisas horizontales que parecen flotar no solo es un recurso estético: es una afirmación de diseño que transforma tu casa en un entorno que respira, donde el ritmo visual tiene tanto valor como la funcionalidad.
Este juego entre solidez y ligereza aporta una cualidad escultórica al espacio: es una obra que se habita, no solo un mueble que se utiliza.
La estantería Maya encarna la filosofía de Meddel: la importancia de rodearse en casa de piezas que aporten textura, alma y sentido, muebles que no solo organizan sino que enriquecen la vida cotidiana. Vivir con calma implica rodearse de belleza —de materiales que cuentan historias, de formas que invitan a la pausa, de objetos que hacen del hogar un lugar donde se piensa, se siente y se disfruta cada día más.
La estantería Maya representa una síntesis entre robustez y aire, entre la presencia pétrea y la sensación de que los objetos flotan en el espacio. Diseñada por Joaquín Moll para Meddel, esta pieza surge de una columna vertical de mármol que asciende con dignidad, abrazando el vacío en su lado opuesto donde baldas horizontales parecen desafiar la gravedad.
Aquí, el mármol travertino se convierte en eje estructural y poético, una materia que no se oculta sino que cobra protagonismo, aportando textura, historia y su propia narración visual a cualquier interior.
Maya explora con maestría el equilibrio entre peso y ligereza. La columna lateral, firme y sólida, actúa como base que sostiene los estantes suspendidos casi sin esfuerzo, evocando un gesto escultórico más que un mero sistema de almacenamiento.
Este diálogo íntimo entre material pesado y vacíos aireados hace que cada balda, además de funcional, se perciba como una pausa visual: un ritmo de líneas que invita a la mirada a viajar y descansar.
La elección del mármol no es accidental: es una celebración del tiempo que este material lleva gestándose, de sus vetas y matices que solo la naturaleza puede tejer.
En Maya, la piedra no es superficie, sino protagonista. Su textura natural, su temperatura, su carácter orgánico generan una conexión sensorial con quien la observa o la toca, aportando alma al espacio y autenticidad a los objetos expuestos.
El contraste entre la vertical robusta del mármol y las repisas horizontales que parecen flotar no solo es un recurso estético: es una afirmación de diseño que transforma tu casa en un entorno que respira, donde el ritmo visual tiene tanto valor como la funcionalidad.
Este juego entre solidez y ligereza aporta una cualidad escultórica al espacio: es una obra que se habita, no solo un mueble que se utiliza.
La estantería Maya encarna la filosofía de Meddel: la importancia de rodearse en casa de piezas que aporten textura, alma y sentido, muebles que no solo organizan sino que enriquecen la vida cotidiana. Vivir con calma implica rodearse de belleza —de materiales que cuentan historias, de formas que invitan a la pausa, de objetos que hacen del hogar un lugar donde se piensa, se siente y se disfruta cada día más.